La Municipalidad le respondió a Eduardo Asueta

Mediante un comunicado, la Municipalidad respondió a las declaraciones de Eduardo Asueta sobre la instalación de Amarras.

La Municipalidad le respondió a Eduardo Asueta

Martes, 11 de Septiembre de 2018

Locales

RESPUESTA a manifestaciones públicas del Coordinador del “CONSEJO REGULADOR DE USO DE FUENTES DE AGUA” (CORUFA) Dr. Eduardo Asueta.

Como estado Municipal, comprometido con el ambiente de nuestras vecinas y vecinos, nos ha causado en igual medida, estupor y desazón los dichos pronunciados a un medio periodístico local, por parte del Coordinador del “CORUFA”, Dr. Eduardo Asueta. En dicha oportunidad, el funcionario provincial expresó que “las obras que tienen que ver con el impacto hidráulico de Amarras ya fueron ejecutadas”.

Esta circunstancia, de ser así, amerita un profundo examen de cómo es que estas tareas fueron permitidas. Se encuentra en trámite aun, no solo el amparo promovido por el Dr. Julio Majul, que ha tenido dictamen favorable de la Procuración General de la Nación por ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sino que además a la fecha, se encuentra vigente el Decreto Nº 258GOB del 28/12/15 dictado por el gobernador Gustavo Bordet, quien ordenó la paralización total de los trabajos de construcción (y destrucción del ambiente) en todo el predio de “Amarras”, con fundamento en que la extensa remoción de suelo y modificaciones de alta magnitud en el ambiente desoye arteramente la legislación protectoria en materia ambiental.

De encontrarse ya ejecutada la totalidad de las obras –como deslizó el Dr. Asueta-, será la misma Provincia quien deberá iniciar una investigación de oficio, y actuar, en consecuencia con la celeridad y el máximo rigor que corresponda ante un incumplimiento de tamaña magnitud, el cual, hasta podría entenderse como un desafío a la propia autoridad del gobernador de la Provincia.

El funcionario, habló también sobre la actualidad del emprendimiento inmobiliario privado ubicado en Pueblo General Belgrano y apuntó a “errores” en el accionar de la firma “Altos de Unzué”, desarrolladora del proyecto y del propio Estado provincial. Ahora, desde la Municipalidad de Gualeguaychú, entendemos que reconocer dichos errores e ignorarlos y, más aun, avanzar en la misma dirección hace doblemente responsable a los autores por acción y omisión de la destrucción de nuestro ambiente.

La población de Gualeguaychú, como la de Pueblo General Belgrano, debe ser protegida por el estado en todos sus niveles, evitándoles el impacto ambiental presente y futuro que genera el emprendimiento de fines comerciales (puesto que pensar que el mismo pueda llegar a tener como objeto resolver cuestiones habitacionales de nuestras vecinas y vecinos en una falta de respeto a la inteligencia de quienes somos parte de estas comunidades).

Asimismo es oportuno recordar que, además de la expectativa favorable que se tiene en relación a que la CSJN frene definitivamente el emprendimiento (siguiendo la lógica del pronunciamiento referenciado anteriormente por parte del Procurador), dada la inmensa cantidad de incumplimientos e irregularidades que presenta la obra desarrollada hasta la fecha por la empresa titular a cargo de la obra, desde la Dirección de Ambiente de Gualeguaychú, se solicitó el 28 de agosto, ante el “Consejo Provincial Ambiental” (COPROAM), la clausura de la obra en el barrio náutico “Amarras del Gualeguaychú”, porque no cuenta todavía con el “certificado de aptitud ambiental” obligatorio que prevé el art. 2 del Decreto 4977/09. La presentación se realizó al Secretario de Ambiente de la Provincia de Entre Ríos, Ing. Barbieri, entre otras cosas por realizarse trabajos de construcción encubiertos en tareas “menores” o “de mantenimiento”.

Pero siguiendo con los dichos que motivan esta respuesta el Dr. Asueta, consideró que es necesario analizar el caso “Amarras” bajo dos ópticas.

Por un lado, la que tiene que ver con las formas, es decir si se cumplieron con los procedimientos legales para la realización de la obra, y la que tiene que ver con la localidad ingenieril de la misma y sus consecuencias. Señaló: “En cuanto a los procedimientos, la obra fue realizada sin contar con la autorización del Consejo regulador de uso de fuentes de agua (CORUFA). Esto puede ser considerado un incumplimiento, pero también hay que tener en cuenta que el CORUFA no funcionó durante un tiempo”, consideró el funcionario omitiendo –entre otras cosas- que la Municipalidad de Gualeguaychú tiene pendiente de resolución un “recurso de apelación jerárquica” contra la Resolución Nº 340/15 SA., del 29/7/15.

Lo paradójico de esto es que, quien menosprecia la importancia del (mal) funcionamiento del propio Consejo, ni más ni menos que para justificar el emprendimiento ILEGAL, sea su propio Coordinador. La situación extraordinaria de que “CORUFA” no haya funcionado durante un periodo, no excusa ni le quita responsabilidades con el proyecto, por ser la autoridad de aplicación conforme al Decreto Nº 7547. Tal intento de justificación –absolutamente inadmisible- también puede advertirse cuando agregó que “la Ley de Aguas no es totalmente clara y las competencias no se han ejercido con total profundidad, estos son matices que también hay que tener en cuenta. Cuando me comuniqué con las autoridades de la empresa y les dije que debían cumplir con la Ley de Aguas, comenzaron los trámites correspondientes”. Continuando con que “debieron haberlo hecho antes, sin necesidad que nosotros los convoquemos, porque se trata de una obra de gran calibre, frente a una población de 100 mil habitantes, que por suerte tiene mucha seriedad técnica, pero que si no la hubiese tenido podría haber puesto en riesgo a una población”.

Estas afirmaciones, preocupan profundamente a la comunidad toda en la ciudad de Gualeguaychu. Ya que la “seriedad” técnica del proyecto “Amarras” -mencionada ligeramente por el funcionario- no existe. La Universidad Nacional de La Plata afirma “que el impacto hidráulico de la obra de Amarras es un aumento de la inundabilidad de Gualeguaychú”.

En cuanto a la información resultante de los estudios llevados adelante por la prestigiosa casa de estudios, destacamos las posibilidades de inundaciones, las cuales, según la apreciación del Dr. Asueta, serian inocuas, lo cual significa apartarse de los criterios técnicos profesionales y científicos emergentes de los estudios mencionados.

Finalmente, sobre la calidad técnica del proyecto, el coordinador del “CORUFA” expresó un panorama arbitrariamente favorable para los realizadores del megadesarrollo inmobiliario. “El proyecto presenta un estudio de impacto ambiental, que fue reestudiado por dos universidades, una propuesta por el Municipio de Gualeguaychú. Este es el dato técnico que tenemos y con el cual tenemos que trabajar. No obstante eso, nosotros les pedimos a Altos de Unzué que nos presente un proyecto de obra paliativa, para llevar a cero el impacto hidráulico, que sería lo óptimo”.

Y en este punto es donde quienes vivimos al otro lado de la orilla de Pueblo General Belgrano, pero compartiendo nuestra cultura, nuestro desarrollo, nuestras vivencias, nuestro ambiente, nos preguntamos: ¿ante el evidente daño ambiental que el proyecto “Amarras” genera, sin estar habilitado, teniendo presente que hablamos de un mega emprendimiento comercial de lujo, lo cual aleja de pleno la necesidad de que reflexionemos sobre la necesidad del mismo en términos de una posible dicotomía que se pudiera presentar si el mismo tuviera como objeto dar respuesta a una necesidad primaria de la sociedad o alguno de sus sectores; como es que nuevamente nos encontramos discutiendo sobre nuestro ambiente, nuestra salud, la de las generaciones que nos precederán, poniendo estos derechos de naturaleza humana en discusión por la rentabilidad de unos pocos, sean quienes sean estos.